El trabajo hace ciudadanxs

¿Qué es trabajo?

A lo largo de la historia y en las distintas culturas, las formas de trabajo reflejan las estructuras de poder y dominación que gobiernan las relaciones humanas. En una época y en muchos lugares, algunos grupos humanos dominaron y sometieron a otros a situaciones de esclavitud y servidumbre, valiéndose de ellxs y su capacidad física de trabajo. En contraste, hablamos hoy en día de trabajo libre, o sea de relaciones de trabajo en las cuales las personas tienen la libertad de aceptar o rechazar las tareas y las condiciones de su trabajo a cambio de un salario o de la remuneración que reciben lxs trabajadorxs independientes, que producen bienes y servicios que venden a clientes directamente. Por supuesto, estamos hablando teóricamente, porque en muchísimas situaciones, la necesidad empuja a aceptar condiciones y situaciones que lejos están del ideal del trabajo libre, y aun hoy en día subsisten formas de trabajo cercanas a la esclavitud. Entonces, ¿qué es trabajo? ¿A qué actividades nos referimos?
Hay dos maneras contrastantes de entender la noción de trabajo, una más restringida, la otra más amplia y comprehensiva. Imaginemos la pregunta “¿trabajás?” o “¿tenés trabajo?”. La respuesta puede ser positiva o negativa. Si es positiva, hay pocas aclaraciones por hacer. La más común sería “Si, pero no me pagan. Ayudo en el negocio de mi familia.” Y si es negativa, puede estar acompañada de distintas aclaraciones tales como “estoy desocupadx”, “estudio”, “estoy jubiladx” o “soy ama de casa”. En todas estas respuestas, hay un sobreentendido básico: parecería que la referencia es a un empleo, una actividad laboral ligada a producir y ofrecer algún bien o algún servicio a cambio de una remuneración monetaria, un pago en dinero. Esta es la noción habitual, y sin embargo, la noción de trabajo es mucho más amplia, porque se pueden producir bienes y servicios, y se puede cuidar a otrxs sin que medie la relación laboral.
Al tomar una noción amplia, resulta claro que hay mucho trabajo en el mundo que no cuenta como trabajo, que no está reconocido ni remunerado. El volumen mayor de ese trabajo es el doméstico, el que realizan todos los días millones y millones de seres humanos, principalmente las mujeres, para alimentar, limpiar, cuidar, a toda la población del mundo. El volumen (en horas) de este trabajo es enorme, y sin embargo ha sido y es prácticamente invisible. De allí que las luchas por la obtención de derechos se han desarrollado ligadas a la condición de trabajadorxs en el sentido más restringido del término.

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