Gatillo fácil: violación a los derechos humanos dirigidas a los jóvenes

Los casos de “gatillo fácil” son el ejemplo más frecuente de las muertes ocurridas por el accionar de agentes relacionados a fuerzas represivas estatales. Se caracterizan por ser un tipo de violencia institucional que, de manera arbitraria y a través de fusilamientos realizados por estos agentes, tienen la intención de amedrentar o ejercer el control social. Como se verá, también se caracterizan por tener entre sus principales víctimas a jóvenes de sectores populares, los cuales se encuentran en situaciones de vulnerabilidad y expuestos a una mayor cantidad de situaciones de violencia. Muchas veces ocurre que estos fusilamientos son invisibilizados o enmascarados como simples casos de “inseguridad” o de enfrentamiento con los agentes de seguridad. Esto constituye una estrategia por parte de esas instituciones para desligarse de responsabilidades y mostrar esos casos como situaciones individuales y desconectadas entre sí. Por esto mismo, y por como señala Natalucci (2017) al decir que este tipo de violencia institucional es posible gracias a “una densa red que aúna de diferentes maneras a las fuerzas de seguridad, al servicio penitenciario y al poder judicial”, es que resulta muy difícil dar con un número cierto de casos de “gatillo fácil”. No obstante esto, la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) realiza todos los años, desde 1992, un informe con nombres, números y estadísticas sobre las personas asesinadas en circunstancias que involucran violencia institucional por parte de las fuerzas de seguridad. De allí sabemos que alrededor del 46% de estos asesinatos ocurren con la modalidad de “gatillo fácil”. En cuanto a la edad de las víctimas de violencia policial, el 51% tenía 25 años o menos, lo que para CORREPI constituye una muestra clara del objetivo de control social que es perseguido por este accionar. (CORREPI, 2016).
Uno de los casos más emblemáticos de “gatillo fácil” es el que se llevó la vida de Franco y Mauricio, de 16 y 17 años, respectivamente. Este hecho de violencia institucional es popularmente conocido como “La Masacre de Cárcova”, en un barrio de San Martín. Allí, muchos de los vecinos del barrio encuentran en el CEAMSE y en la quema un medio de supervivencia para sus familias. Al igual que ellos, Franco y Mauricio (junto a Joaquín, su amigo) se dirigían a diario al basural cuando se encontraron, el 3 de febrero del 2011, con un tren de carga descarrilado por el mal estado de las vías. Junto a todos los vecinos que se encontraban en el lugar, los jóvenes buscaban rescatar mercadería que les sirviera para generar algún tipo de sustento. Fue entonces cuando la Policía Bonaerense llegó al lugar y reprimió a la multitud con balas de goma hiriendo a algunos niños que se encontraban allí. Escondidos entre balas de goma y gases lacrimógenos, Franco y Mauricio encontraron la muerte cuando la Policía Bonaerense los acribilló con plomo por la espalda. Sólo Joaquín pudo sobrevivir y relatar todo lo que había ocurrido con sus amigos. Los responsables más directos fueron absueltos por el beneficio de la duda, en el caso del asesino de los jóvenes, y condenado con apenas 7 años de prisión, en el caso del policía que disparó contra Joaquín. Nadie de mayor cargo o jerarquía fue llevadx a juicio. Aún hoy las familias y vecinos del barrio, junto a Joaquín, esperan justicia.
Más información sobre este y otros casos en la página de Coordinadora contra la Violencia Policial e Institucional – CORREPI https://correpi.lahaine.org/seccion/correpibeque-viene-la-yuta/

Referencias bibliográficas
CORREPI (2016). Recopilación de casos de personas asesinadas por el aparato represivo del estado 1983/2016. Recuperado de http://correpi.lahaine.org/?p=1847
Natalucci, A. (2017, 16 de febrero). De seguridades e (in)seguridades: violencia institucional y organización popular. Panamá Revista. Recuperado de http://panamarevista.com/de-seguridades-e-inseguridades-violencia-institucional-y-organizacion-popular/